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jueves, 2 de abril de 2015
Muchas luces en el techo - Lisett Marin Morales
Al regresar a La Habana
a mis padres yo invité
los convencí de mañana
y hacia el túnel transité
Me contaron que el agua
de la mar, quedaba arriba
y ya sentada en la guagua
Pensé, ¿y si el se derriba?
Muchas luces en el techo
aún no entiendo la razón,
por qué trotaba en mi pecho
como un potro el corazón.
© Lisett Marin Morales (12 años)
Guayos- Sancti Spíritu
Cuba
Lisett Marín Morales, 22 de marzo de 2003,
Guayos, Sancti Spíritus
Cuba.
Lisett Marín Morales
Edad 12 años.
6to Grado.
Poeta y narradora. Miembro del Taller Literario Infantil de Guayos. Amante de las Artes Plásticas donde ha obtenido premios y reconocimientos.
Segundo Premio en Encuentro de Niños Escritores de Talleres Literarios. 2014. Cabaiguán, Sancti Spíritus, Cuba. Primer Premio en el Concurso Mi Guayabera en Verano. Sancti Spíritus 2013 en Dibujo y Cuento El Gallo Yayabero, publicado en la revista infantil Zunzún de Cuba.
El poema Muchas luces en el techo fue enviado por su madre Maritza Morales Valero para su publicación en la revista Barco de papel
domingo, 16 de febrero de 2014
El niño de la sequía - Manuela Bodas Puente
La lluvia se abre en el silencio acumulado de la noche.
Desde mis manos se extienden los quejidos
de todos los desaparecidos de la tierra.
De todos los que han pagado con su piel,
un futuro amargo,
en las esquinas de otras tierras.
En cada esquina un jirón de piel con hiel,
cóctel que bien batido con hielo picado,
tan solo cuesta un…, mira para otro lado.
En cada esquina un jirón de piel con hiel,
un terrón de sangre acumulando muerte,
la moneda más corriente
del pobre.
La lluvia, que enfría las entrañas de la agonía,
me recibe en otro continente,
como si fuera un extraño,
a mí, que llevo siglos
dando la vuelta al pecado.
El pecado, ese planeta pesado,
instalado en las venas del egoísmo,
que construye leyes,
sentencia superioridades,
y se levanta como un gigante
sobre sus propias criaturas.
Sin embargo yo,
me declaro inocente de no tener nombre,
de no ser más que una piedra
en mi propio camino.
Ahora que he llegado a la polución y a la ruina,
quiero volver al origen,
al niño de la sequía,
a los pechos secos de mi madre.
En mi tierra al menos, el polvo no albergaba
falsas esperanzas,
ni tenía un reloj de pulsera
que me indicara,
cuántas horas de invida
me quedan todavía.
El niño de la sequía.
Así me llamaban en el poblado,
porque milagrosamente, sobreviví a todos los niños
que habían nacido en aquel año,
donde el agua,
se evaporaba hasta de las lágrimas.
Ahora soy el hombre de la sequía.
Aquí no existe para mí la magia de la risa,
todos caminan cabizbajos y suspicaces,
con las manos en los bolsillos, sujetando
sus propios sufrimientos,
o calentando sus errores.
Aquí la vida es desierto,
nadie se para a plantarle cara al agujero
de la soledad.
Un agujero tan grande que está abduciendo
las almas como si fueran diminutas golosinas.
Aquí no soy el único pasajero,
todos son errantes figuras en un desierto sin sueños.
Son esqueletos de risas, vuelos sin golondrinas.
Me vuelvo a mi pueblo,
al menos en mi aldea,
quedan hermosas manos
que tejen cuentos,
que amasan casas,
que alimentan a besos.
(c) Manuela Bodas Puente
Veguellina de Órbigo
León
España
¿Quién soy yo? - Manuela Bodas Puente
¿Quién soy yo? Soy un trozo de universo.
Formo parte de la piedra, de la flor,
del polen que transporta la abeja en su seno.
¿Quién soy yo? Soy escama, pan, viento.
Aún me quedan muchas luces que palpar.
Aún no me atrevo a respirar por mis branquias,
pero puede que en cualquier segundo
feliz y amable, lo consiga.
¿Quién soy yo para que la tierra,
me haya acogido como su mejor estrella?
Puede que sea hija del sol, del mar, del viento,
o simplemente un pequeño átomo-milagro,
que ha llegado de un nuevo océano.
Aún me quedan muchas ganas de vibrar,
de volar con mis alas de bello insecto.
¿Quién soy yo? Soy un trozo de desierto,
donde la arena crece con mi pequeño grano.
En el cristal de la noche, aún se refleja el aliento
que me llevó al penúltimo viaje.
De él volví zigzagueante, como ráfaga de tiempo.
Volví sintiendo en la garganta, el nudo
que me ata al inicio.
El nudo que me ata a la nada y…., otra vez al principio.
¿Quién soy yo para que se sucedan en mis manos,
las estaciones violentas del camino?
Soy cristal, desierto, arrullo, voces.
Soy lengua de carne en la violenta elipse
de la piel desnuda. Puede que sea caricia,
paso en falso sobre mi tumba del ayer.
A veces, me da por recordar las huellas
de una mariposa que se convirtió en piedra.
Y me agarro a ella, a la piedra, para adherirme
a todas las alas que han dibujado mis siluetas,
a todas las alas que me han dotado de presencia.
¿Quién soy yo? Si alguien lo sabe, que me nombre.
(c) Manuela Bodas Puente - Veguellina de Órbigo
León
España
domingo, 2 de diciembre de 2012
La cremallera - Manuela Bodas Puente
Esas dos hermanas gemelas
llenas de dientes
como sierras,
como crestas
de un continente de tela.
Que cierran
los abismos separados
por la rota cintura
del pantalón.
Que cierran
los labios tan exactos
de la boca
del vestido.
Esas gemelas que matan
el frío
si se cierran,
cuando la cazadora
deja ver la camiseta.
Que nos cuestan
gran disgusto
si se rompen
o pelean.
Que nos matan
la paciencia,
cuando revoltosas,
no se dejan abrochar.
A esas gemelas debemos
el calorcito que abriga
nuestro corazón
y también nuestra barriga.
¿Qué sería de nosotros
sin esas gemelas traviesas?
Se nos vería la chicha.
Se nos helaría el pecho.
El viento abriría las telas
de nuestras prendas.
Debemos tenerlas aprecio
y cuidarlas, para que abrochen
el cariño que une a los hombres
y les hace grandes en el respeto.
(c) Manuela Bodas Puente
Veguellina de Órbigo – León –España
domingo, 26 de diciembre de 2010
Los brujitos cocineros - María Alicia Esain

LOS BRUJITOS COCINEROS
¿Brujitos en la cocina?
¡Qué asunto disparatado!
Harán galletas de escoba
y plumeritos asados.
Encenderán la cocina
con leña de trapos viejos
y cuando pelen cebollas
llorarán frente al espejo.
Después querrán hacer guiso
con fideos de lombriz
o churrascos de repollo
o tomates con anís.
Dejarán sobre la mesa
mosquitas azucaradas
y vasos con jugo negro
de cucarachas asadas.
Al terminar tal desastre,
se irán a armar una orquesta
que con ollas y sartenes
le dé música a la fiesta.
Luego se irán a dormir
a sus cuevas olorosas.
Allí los esperan sapos
y mil negras mariposas.
Cuando llegue la mañana
a la escuela han de marchar
y a sus brujosos amigos
besos brujos han de dar.
(c) María Alicia Esain
2007
Provincia de Buenos Aires
viernes, 27 de agosto de 2010
Caperucita - Isabel Díez Serrano
-Caperucita, ¿dónde vas
con ese ramo de flores?
-Voy a casa de mi abuela
a rendirle mis honores.
Ya sé que un día creísteis
que se me comía el lobo.
Que va, si cuando él dormía
yo me escondía del todo.
Corría, siempre corría,
nunca me pudo alcanzar.
Ese lobo me comía
para así el cuento acabar.
Yo me escondía
si despertaba,
cuando creía
que me alcanzaba
mi falda hueca
se alzaba al viento.
Ni me veía,
no, no, no miento.
El que mentía era el lobo
que quería a toda costa
que todos los niños, todos
nos creyéramos la historia.
Las niñas somos muy listas
y “ no nos la dan con queso”
que si el ratón, que si el lobo
mas no os preocupéis por eso;
los cuentos son necesarios
para entretener al niño
pero yo, Caperucita
voy a escribir ahora el mío.
Que el lobo si me comió
no debió comerme bien
pues aquí estoy, amiguitos
con este cuento, al revés.
(c) Isabel Díez Serrano
Madrid
España
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