lunes, 25 de febrero de 2013
Cosas que pasan - Isol
Cosas que pasan
Ilustraciones y texto Isol
Fondo de Cultura Económica
(Buenos Aires)
"Si tuviera el pelo lacio sería más linda" piensa la niña del cuento Cosas que pasan; "Si tuviera un caballo iría a la escuela al galope" también piensa la niña, hasta que un día se le aparece un genio que le puede conceder sus deseos. El problema está en que la niña del cuento no sabe bien qué es lo que desea, porque tiene tantos deseos y no puede elegir uno entre todos. ¿Qué pasará en ese caso?
Isol (Marisol Misenta) (Buenos Aires, Argentina, 1972).
Es ilustradora, escritora y diseñadora de sus propios libros. Como poeta, creadora de tiras cómicas y dibujante, ha recibido una Mención en el I Concurso Ilustrado A la orilla del viento y la Manzana de Oro en la Bienal de Bratislava. En 2004, El globo fue seleccionado por el White Raven como álbum destacado.
Fondo de Cultura Económica ha editado Vida de perros (1997), Cosas que pasan (1998), Un regalo sorpresa (1998), Intercambio cultural (2000), El globo (2002), Secreto de familia (2003), Numeralia (con textos de Jorge Luján, 2007), La bella Griselda (2010) y Nocturno (2011).
Secreto de familia - Isol
Secreto de familia
Ilustraciones y texto Isol
Fondo de Cultura Económica
(Buenos Aires)
La niña que protagoniza la historia de Secreto de familia, descubre una mañana un secreto que afecta a su
familia. Es que las personas de cada familia lucen distintos cuando se levantan, se pueden parecer a
un puercoespín o a un oso, como en el caso de la familia de su amiguita. Escrito e ilustrado por la destacada
Isol, Secreto de familia es un libro divertido y además enseña a los chicos que cada familia es única y distinta de todas las demás.
Es un libro destinado a los que están aprendiendo a leer.
Isol (Marisol Misenta) (Buenos Aires, Argentina, 1972).
Es ilustradora, escritora y diseñadora de sus propios libros. Como poeta, creadora de tiras cómicas y dibujante, ha recibido una Mención en el I Concurso Ilustrado A la orilla del viento y la Manzana de Oro en la Bienal de Bratislava. En 2004, El globo fue seleccionado por el White Raven como álbum destacado.
Fondo de Cultura Económica ha editado Vida de perros (1997), Cosas que pasan (1998), Un regalo sorpresa (1998), Intercambio cultural (2000), El globo (2002), Secreto de familia (2003), Numeralia (con textos de Jorge Luján, 2007), La bella Griselda (2010) y Nocturno (2011).
miércoles, 9 de enero de 2013
El príncipe que se convirtió en rana* - Manuela Bodas Puente
EL PRINCIPE QUE SE
CONVIRTIÓ EN RANA
Por el otro lado de la ventana del
autobús, el mundo se movía y giraba sin sospechar que en su pecho crecía un
anfibio libertador. Tenía que ser anfibio porque se estaba formando dentro de
las lágrimas que cada noche, Ernesto derramaba, escondido por el manto de la
oscuridad.
Cada
noche, una cisterna tan grande como la del camión que conducía su padre, se
vaciaba por sus ojos. Se sonrió con aquella comparación. “Que bruto soy” pensó,
Aquel resquicio de humor, le hizo vislumbrar un rayo de esperanza.
Pero
volvió a temblarle la mano izquierda, con el tic adquirido y adherido al miedo.
El autobús, se acercaba al colegio. Comenzaba el caos. Volvía el terror a
implantar la rigidez en sus mandíbulas. Los ojos amenazaban con salirse de sus
órbitas. Pero no logró ver al dinosaurio que cada mañana le plantaba su pataza
en lo más profundo del corazón. Aún no habría llegado, ojala. Aunque no había
que bajar la guardia, seguramente estaría esperándole en el sitio de siempre. Sus
pasos se hicieron muy pesados, era lógico. Nadie se apresura para recibir un
golpe o sentir la lluvia ácida de los insultos y la humillación.
Pasó
por el rincón donde solía ponerle la zancadilla aquel ser vil que se había
convertido en su pesadilla. Hoy no estaba allí. Respiró hondo, descargando desde
sus pulmones, todo el anhídrido podrido del miedo.
Entró
en el aula y observó el pupitre vacío de su predador. Definitivamente hoy no
estaba allí. Su corazón se agitó dando saltos de alegría. “Quieto amigo, puede
aparecer en cualquier momento”. Se dijo asimismo en un intento de no
contentarse antes de tiempo. Sentó sus posaderas con cuidado, no tuviera alguna
sorpresa de las que le solía ponerle aquel haragán en el pupitre. Hoy había dos
sitios vacíos. Uno le producía calma. El otro tristeza. Una profunda tristeza
porque era el escritorio de Adela.
Ahora ya sentado y en relativa calma, observó
abstraído el lugar donde Adela se sentaba, recordó la primera vez que su
mirada, tropezó con aquellos dos carbones negros, que eran los ojos de aquella
preciosa muchacha. Su timidez le hizo apartar la mirada, pero tuvo tiempo de
observar una risa franca en aquellos ojos tan llenos de luz. Días más tarde,
cuando el profesor de lengua, les puso una redacción como deberes para el día
siguiente, todo cambió.
-¿Has
escrito tu solo la redacción? Demuestra mucha madurez y una gran calidad
literaria. Además has bordado el espíritu de Antoine de Saint-Exupéry en esa
joya de libro que es El Principito. –El profesor de literatura era un enamorado
de su asignatura y estaba encantado al descubrir un alumno tan brillante.
Pero
un par de pupitres atrás, un dinosaurio ignorante, que había sido expulsado de
su asteroide por chulo y pendenciero, hizo un comentario soez, emponzoñado de envidia,
ya que él no sabía, ni tenía gracia para escribir una frase entera sin cometer
algún grave desaire contra la ortografía y la sintaxis.
-¡Vaya, así que tenemos un principito en
el aula!
El profesor le recriminó por la falta de
respeto hacia su compañero y por la falta de conocimiento.
- Seguramente a ti, te ha sido imposible
escribir la redacción, ya que no tienes la menor idea de que El Principito es
una joya literaria y, su contenido, era el motivo de la redacción. Mas te valdría
leer el libro, tiene poderes mágicos y todo el que lo lee, queda impregnado de
su buena energía. Y desde luego a ti te hace bastante falta cargarte con buena
energía, así podrías sentirte mas a gusto contigo mismo y dejarías en paz a las
personas que solo se dedican a su trabajo tranquilamente. Seguramente que
Ernesto aceptaría voluntariamente y con gusto, a abrirte ese mundo mágico de la
lectura.
El
dinosaurio plegó sus patazas debajo de la silla y mugió algo para sí. Cuando
terminó la clase, se acercó a Ernesto y con toda la rabia contenida durante la
clase, le propino un puñetazo tal en la cara, que lo dejó k.o. y patas arriba
en el suelo, mientras se reía a carcajadas:
- Si
ese profetucho vuelve a dirigirse a mí en ese tono de mosquito aleloliterario
por tu culpa, te juro por estas (se besó el índice y el pulgar) que del próximo
puñetazo te salto alguna muela. Y al que se vaya de la lengua, le hago
picadillo. ¡Ah, eso sí! Sois libres de que este mequetrefe os abra ese mundo
mágico de niñatas y amariconados que no saben para qué sirven los puños.
Mientras
estaba en el suelo, sintiendo las puntas de las estrellas de todo el
firmamento, incrustarse en su cráneo, percibió dos brasas negras, dando luz en
aquel universo de dolor. Al notar el contacto de sus manos en la frente,
agradeció al dinosaurio el golpe, gracias a él, ahora aquellas brasas estaban
dedicándole una preciosa sonrisa:
-No
te preocupes, iré a por un poco de hielo, para aplacar el dolor. ¡Eres una mala
bestia! ¿Lo sabías?
-Oye
mojigata engreída, cuidadín con lo que dices y haces, no te doy otro puñetazo a
ti porque eres una frágil figurita de porcelana. Eso te libra, de lo contrario,
ya estarías haciendo compañía en el suelo a este principito de sangre verde,
porque visto ahí espatarrado, mas parece una rana que un príncipe.
Poco
podían suponer el infierno que les esperaba durante el curso. Pero la muchacha
tuvo coraje para decirlo en casa y sus padres decidieron cambiarla de colegio.
Aquello acabó de hundir a Ernesto. Él no podía decir nada en casa porque su
familia, de origen muy humilde, no se podía permitir pagar un colegio. Tampoco
podía ir con problemas a sus padres, que se dedicaban a trabajar como burros
para poder sacar adelante a sus cuatro hijos. Ernesto se las había apañado
desde muy pequeño el solo. Siempre fue un niño tímido y enclenque, físicamente
hablando, pero desde que descubrió la magia de los libros, ya en primaria con
los cuentos y los libros de lectura, se refugiaba en ellos para poder seguir en
la rutina, sufriendo lo menos posible. Podía decirse que los libros para él,
habían tenido entro otros, efectos medicinales. Cerca de casa se hallaba la
biblioteca del barrio y era de los asiduos.
El bibliotecario le tenía mucho cariño
porque además de gustarle mucho leer, trataba a los libros como lo que
son, objetos de extremado valor. Siempre
que comenzaba ese rito casi sagrado de abrir un libro y comenzar a leer,.recordaba
la máxima de aquel hombre: Los libros son
la esencia de la vida, en ellos se guardan los secretos, las verdades, las emociones,
las respuestas. En cada página, hay mil sonidos que nos demuestran la sabiduría
de las cosas, de las plantas, de la naturaleza, de nosotros mismos. Los libros
nos ayudan a transitar por este camino que es la vida, con mayor elasticidad en
el cerebro y hacen crecer la musculatura
del cariño por medio del entendimiento adquirido en y por ellos.
Después
de aquel terrible incidente, cada día era un martirio entrar al aula, todos los
días se le presentaba el dinosaurio pateando su dignidad. Unos días le
propinaba varios empujones hasta que llegaba a su pupitre. Otros le insultaba
con palabras soeces y humillantes. Ernesto se tenía que comer las lágrimas, que
luego derramaba en la cama hasta que, rendido de tanto llorar, acababa
durmiéndose empapado. El charco de su tristeza se iba haciendo más grande cada
día.
Una noche, antes de dormirse, en uno de
aquellos suspiros que le salían del alma, le pareció descifrar un sonido que no
era de sollozo, desde sus pulmones y su garganta, salió un croac, croac, bastante claro. En aquella humedad lagrimal, su
cuerpo estaba sufriendo una metamorfosis que le estaba empezando a gustar.
¡Si señor – se animó a si mismo- En este
charco salado de lágrimas puedo vivir como un verdadero príncipe! ¡Si, eso es!
Para no volver a sentir la pezuña acosadora de ese maldito dinosaurio en la
escuela, este principito, se convertirá en rana. El charco ya lo tengo, ahora
tengo que ensayar muy bien el idioma. Y comenzó:
-Croac,
croac, croac. Tanto ensayó, que
llegó a croar con extraordinaria similitud, parecía talmente una verdadera
rana. Luego repitió y repitió el salto, el movimiento y el modo de hacer de la
rana hasta conseguir dar saltos con total perfección. Compró unos guantes en
los que dispuso unas almohadillas con silicona, estilo a las que llevan las
ranas para adherirse a los árboles, así coordinaba mejor la intensidad de los
saltos y la manera de mover su cuerpo para no caerse.
Solo faltaba el pequeño detalle de su
tamaño. En la bodega de la casa donde vivía, usada como almacén por el
farmacéutico del barrio, donde él bajaba desde hacía unos cuantos días para
ensayar los saltos, encontró una caja deteriorada en la que se encontraba la
receta para hacerse diminuto. Si seguía bien las instrucciones, todo podía
salir. La magia de los sueños se hace realidad, si uno le pone mucha dosis de
energía y bondad a la hora de llevarlos a cabo, y él estaba dispuesto a llegar
hasta el final. Si conseguía hacerse diminuto, podría llegar a ser rana sin
dificultad.
Ernesto se aplicó el conjuro con todo el
rigor y la responsabilidad que requería aquella receta mágica.
Y… ¡Repámpanos y cantos de colibrí, ayer
príncipe te vi!
¡Repámpanos y nieve has de oler, para que hoy rana te pueda ver!
Tres pies de gato, cinco ciempiés y siete lagartos,
jugando juntos a convertirse en
patos.
Jugo de rosa, raíz de geranio, repite diez veces con fuerza y garra:
¡Este príncipe será rana! ¡Este príncipe será rana! ¡Este príncipe será
rana!
¡Este príncipe será rana! ¡Este príncipe
será rana! ¡Este príncipe será rana!
¡Este príncipe será rana! ¡Este príncipe será rana! ¡Este príncipe será
rana!
¡Este príncipe será rana!
Y… El
príncipe se hizo rana, no quería seguir padeciendo aquel azote. Había sido
principito de las letras de su colegio, pero cedió ante la tentación del
anfibio que le venía creciendo hacía tiempo en el pecho. La vida entre los
humanos le había dado humillación y tristeza. Nadie había comprendido el peso
que encajonaba su pecho, ni la lumbre del odio que sobre él había descargado
aquel ser tosco y burdo.
En su nueva vida como anfibio saltador se
sintió bien acogido, tenía una familia que no era exigente, y enseguida hubo
una congénere que le dedicó lindos movimientos de ojos y de piel para que se
fijara en ella. Aquí al menos, era concebido como uno de tantos, no como un ser
distinto al que envidiaban y le hacían la vida imposible.
CROAC, CROAC Y REQUETECROAC. Y con este
croac tranquilo se despide el primer príncipe que quiso ser rana y estuvo feliz
en la decisión.
Sin duda es un final de cuento muy
peculiar y atrevido, pero a veces, la vida, nos muestra un lado distinto para
darnos y dotarnos de felicidad. ¡Gracias amigos por haber compartido conmigo,
estos minutos de magia! ¡Que la lectura os sea propicia y disfrutéis con esta
sangre negra de las letras!
F I N
*El príncipe que se convirtió en rana resultó finalista en el concurso Contra el acoso escolar organizado por la revista Barco de papel
(c) María Manuela Bodas
Veguellina de Órbico
León
España
domingo, 2 de diciembre de 2012
Una trampa para papá Noel
Una trampa para papá Noel
Jonathan Emmett
Poly Bernatene
MacMillan Ediciones
(Buenos Aires)
Una trampa para Papá Noel cuenta la historia de Bradley Bartebly, un nene malo, hijo de millonarios. Para Navidad, el Sr. Bartebly contrataba a un equipo de secretarias para escribir la interminable lista de regalos del insaciable niño. Bradley era insufrible pero Papá Noel no se olvidaba por completo de él. Hasta que un día Bradley, ambicionando
otros regalos y no siempre el mismo par de medias, decidió tender una trampa a Papá Noel. Sin embargo, la trampa no resultó sólo para Papá Noel sino también para Bradley.
Dale al parche - Divercicios
Dale al Parche
Divercicios
Super Pe
Nivel 1
Textos originales de Fabián Sevilla
Divercicios
Alejandra Bagnasco y Graciela Equiza
Ilustraciones de Emiliano Pereyra
Huaca Ediciones
(Buenos Aires)
Es una colección de libretas para divertirse y aprender, con ejercicios para entender ¿qué es? ¿quién es? animales, mosquitos, zapatos. O ¿cómo es? ¿cómo son? suaves, salvajes, charlatanes.
Nivel 2
Textos originales de
Graciela Equiza y Alejandra Bagnasco
Ilustraciones de Emiliano Pereyra
Qué es sustantivo, adjetivo, verbo, son algunos de los ejercicios que
trae la libreta de Dale al Parche nivel 2. Para completar, por ejemplo
El tiranosaurio Rex tiene coronita o No eran pájaros pero tenían plumas.
Abuelas con identidad
Abuelas con identidad
Coordinación editorial: Ana Lucía Salgado
Investigación: María Marta Rodríguez Denis y Ana Lucía Salgado
Edición Carla Baredes
Ediciones Iamiqué
(Buenos Aires)
Este libro cuenta una parte muy sombría de la historia argentina, pero también relata la parte luminosa que surgió de ella, La Asociación Abuelas de Plaza de Mayo y el formidable trabajo que llevaron y llevan adelante para encontrar a sus nietos, restituirlos a su familia y devolverles libertad.
Las Abuelas demostraron la importancia de la lucha colectiva a favor de la democracia y en defensa de los derechos humanos.
Su trabajo nos deja un mensaje contra la indiferencia y la impunidad, a favor de la paz y de la no violencia. Solo conociendo y manteniendo presente su historia, que es también la de todos, podemos aspirar a que nada de esto vuelva a ocurrir.
Hay una lista de nietos que recuperaron su identidad, por orden de restitución.
"...Seguramente este libro pasará a ser parte del material educativo necesario para que nuestros niños y adolescentes incorporen lo acontecido desde las aulas, con sus maestros,y desde sus hogares, con sus familias. Las Abuelas de Plaza de Mayo agradecemos con emoción a las autoras que han sumado sus manos a las nuestras"
Estela Barnes de Carlotto
Presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo
La cremallera - Manuela Bodas Puente
Esas dos hermanas gemelas
llenas de dientes
como sierras,
como crestas
de un continente de tela.
Que cierran
los abismos separados
por la rota cintura
del pantalón.
Que cierran
los labios tan exactos
de la boca
del vestido.
Esas gemelas que matan
el frío
si se cierran,
cuando la cazadora
deja ver la camiseta.
Que nos cuestan
gran disgusto
si se rompen
o pelean.
Que nos matan
la paciencia,
cuando revoltosas,
no se dejan abrochar.
A esas gemelas debemos
el calorcito que abriga
nuestro corazón
y también nuestra barriga.
¿Qué sería de nosotros
sin esas gemelas traviesas?
Se nos vería la chicha.
Se nos helaría el pecho.
El viento abriría las telas
de nuestras prendas.
Debemos tenerlas aprecio
y cuidarlas, para que abrochen
el cariño que une a los hombres
y les hace grandes en el respeto.
(c) Manuela Bodas Puente
Veguellina de Órbigo – León –España
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