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martes, 30 de enero de 2024

El último canguro - Araceli Otamendi

 

      




                                          “Platero es pequeño, peludo y suave, tan blando por fuera que se diría todo de algodón”

                                                 Juan Ramón Jiménez

Dicen que soy el último canguro, sobreviviente de una especie extinguida. ¿Cómo llegué aquí vivo? No sé, además con las facultades de leer y escribir. Antes masticaba hierba y era un marsupial. Ahora escribo, después de la masacre, ahora escribo.

Primero fue la ley que autorizó a matar a los canguros por cantidades racionales, antes de que nos transformáramos en una plaga. Un tiro en la cabeza y caímos muertos.

Por lo general, los francotiradores evitaban hacerlo cerca de las piscinas, dicen que el color rojo en el agua era feo y arruinaba el . paisaje.

Algunos quisieron vendernos como carne de caza para el restaurant. No éramos lo suficientemente exóticos. Demasiado domésticos. Saltando en los jardines con la cría a cuestas, en la bolsa, después de matarnos , hubiera sido mucho.

Es cierto que parecía un complot. Nos reproducimos a un ritmo vertiginoso. A muchas personas  -si es que pueden llamarse así – les parecía tierno el espectáculo de un canguro madre con el bebé a cuestas. Pero todo tiene un límite, decían. Todo y nosotros, los canguros, no fuimos la excepción. Dicen, porque alguien siempre dice, que yo era pequeño, peludo y suave como Platero. Después me hice grande, tomaba mucha agua, vaciaba piletas. Entonces empezó la persecución.

¿Por qué quedé yo? Además con las facultades de leer y escribir.

Primero, presumo, porque vivía en un bosque, donde había aborígenes. Ahí aprendí mucho de ellos. Dibujar con cortezas, por ejemplo. Ellos me enseñaron el arte del dibujo y también de leer y escribir.  ¿Cómo sabían? No lo sé, pero nos comunicábamos bien.

El jefe decía que yo le traía suerte y debía acompañarlo a todos lados, hasta el pueblo más cercano. Ahí compraba cosas, las cambiaba por hilos, tejidos, cosas que hacían ellos, los aborígenes, no se daban cuenta, eso me parecía a mí, de lo que iba a venir.

Ahí vi que las personas estaban locas, corrían, viajaban en artefactos extraños, a velocidades increíbles. Vivían atascados en congestionamientos  de tránsito. De noche, al llegar a sus casas estaban exhaustos. Miraban un cuadrado luminoso donde  otras personas, sin mirarlos, vivían una vida distinta, llena de colores, a veces. Otras, en blanco y negro. Los espectadores, después, imitaban a los de la pantalla, corrían más para vivir como los otros, los del otro lado. Vivían vidas artificiales, encerrados, compraban, compraban, para parecerse a ellos, los otros, los de adentro de la caja.

Después de ver eso yo prefería el bosque. Tal vez me hice un poco salvaje. Dormir bajo las estrellas, sobre el pasto tiene su encanto. Soñaba con praderas verdes, con árboles llenos de hojas, con cielos azules, con lagos de agua dulce y cristalina. ¿Era demasiado pedir?

Lo horroroso ocurría los fines de semana, cuando las personas llegan. Entonces lo cubrían todo con los autos, los papeles, los manteles sobre el pasto, las botellas de plástico.

¿Por qué me hice canguro y escritor? No lo sé, me vino dado, fue mi destino. Alguien debía contar la catástrofe.

© Araceli Otamendi

jueves, 9 de noviembre de 2017

Una clínica de muñecas entre Boedo y Almagro

muñeca Shirley Temple, al fondo


Muñeca "La Tota" en recuerdo del personaje de Pepe
Iglesias "El zorro"

(Buenos Aires)
                                       "Los niños son los creadores de la humanidad"
                                                       María Montessori

                                        "En las playas de interminables mundos, los 
                                          niños juegan"
                                                        Rabindranath Tagore


Con el propósito de reparar una muñeca, uno de los pocos juguetes y recuerdos que conservo y que acompañaron mi infancia, concurrí hace unos días a la Clínica de Muñecas. Ahí, en un local poblado de muñecas, bebés antiguos, juguetes, manteles y adornos del barrio entre Boedo y Almagro, me atendió Julio Roldán, quien se ocupa de la clínica.

Julio Roldán


Hace más de cincuenta años que trabajo en esto, me dijo. Cuando le pregunté si consideraba a su trabajo como una artesanía él me contestó que reparar muñecas es una orfebrería. Mientras Julio Roldán examinaba la muñeca que había llevado le solicité sacar unas fotografías de tan increíble lugar. Una muñeca Shirley Temple, otra Mariquita Pérez, una Marilú, un arlequín, algunos muñecos agrupados como familias, parecían estar observándonos.


Roldán aprendió esta profesión de su padre, esto no se estudia en ningún lado, dijo. El orfebre conoce el valor afectivo de los juguetes que se llevan a reparar y los examina en detalle. Al hablar de los distintos grupos de muñecos, los va nombrando: - Esas que están ahi, ¿ve los nombres? , dice señalando a "La Tota", son como los personajes que hacía Pepe Iglesias "El zorro" en televisión,  y de algunos cuenta historias.



En un mundo donde la tecnología ha ocupado casi todo el espacio,
un lugar así en plena ciudad, es casi algo mágico.

Actualmente tanto niñas y niños pueden jugar con muñecas, para aprender los roles de madre o padre, ya que el beneficio en el futuro es por igual.

http://www.clinicademuniecas.com.ar/

texto y fotografías: (c) Araceli Otamendi








lunes, 16 de julio de 2012

Biblioteca de la escuela modalidad especial Nº 529 de Trelew


dibujo de Clemente y la mulatona hecho por un alumno

lugar para guardar juegos
el director de la escuela 529 de Trelew Luis Roldán y Araceli Otamendi
en la biblioteca

Liliana Pérez y otras docentes trabajando en la biblioteca
(Buenos Aires) Araceli Otamendi

En junio de este año tuve la oportunidad de visitar tres escuelas de Gaiman y Trelew, en la Provincia del Chubut, debido a que viajé hasta esa provincia para participar en la Feria Provincial del Chubut y Patagónica del Libro en la ciudad de Gaiman.
Una de las escuelas que visité es la de modalidad especial Nº 529 de Trelew, invitada por su director Luis Roldán y por  Liliana Pérez, docente,  quien se ocupa de la biblioteca en formación  y a la que llevé libros para incrementar la biblioteca, la mayoría donados por el editor Daniel Divinsky de Ediciones de la Flor. Me acompañó a visistar la escuela la escritora Dora Lendzian, de la comisión directiva de la Biblioteca Berwyn de Gaiman, organizadora de la feria del libro.
Ahí estuve en el taller de ciencias con los chicos y las maestras y la vicedirectora Sandra Cassinotti  y también en la biblioteca junto con Liliana Pérez, Luis Roldán y también con las docentes.  Recibí de los niños dibujos y fotografías como obsequio y también una vela artesanal.
A continuación se publica la nota y fotografías enviadas por la escritora Dora Lendzian desde Gaiman:


LA BIBLIOTECA DE LA ESCUELA DE MODALIDAD ESPECIAL 529 DE TRELEW


La Escuela 529 de modalidad especial atiende a 46 niños cuyas edades oscilan entre los 6 y 14 años, algunos permanecen en ella a la mañana y a la tarde. La escuela funciona en el ex edificio del Colegio 720 (secundario) al costado del Barrio Constitución, más conocido como Las Mil Viviendas en Trelew, Chubut, Patagonia Argentina.
Por iniciativa de su actual director: Luis Roldán se comenzó a organizar la Biblioteca del establecimiento. En la actualidad la misma está a cargo por la tarde de la docente Liliana Pérez, colabora con en el inventario de la bibliografía Carina Farías, estudiante bibliotecaria y Angélica Contreras, mamá de la escuela quien fue convocando a con otras madres y a docentes de la institución alentándolos en la iniciativa. Tanto la vicedirectora Sandra Cassinotti como el director Luis Roldán , dan total apoyo al proyecto y a las ideas que van surgiendo y sobre la marcha se corrige y cambia de acuerdo a las necesidades de los alumnos y docentes. En la biblioteca además de lo bibliográfico y tecnológico se organiza el material de librería, los juegos didácticos, los disfraces y otros. En ella reina el color y la alegría y se aprende jugando con títeres,, con arte, con música, con dramatizaciones, con imágenes, tratándose de incentivar el mejor viaje hacia la imaginación y la fantasía.
Liliana nos cuenta que acercan los títeres a los niños quienes en un principio se expresan libremente manifestando sus sentimientos… alegrías… bronca… De a poco van sumando un relato y de esta forma se los estimula para que enriquezcan su vocabulario.
La biblioteca está dividida en dos espacios: rincón literario para alumnos y para docentes, personal de maestranza y comunidad en general. Armarios y estantes para materiales.
Desde el primer día mientras se acondicionó el lugar, los alumnos fueron tomando contacto con los libros. Se propuso encuentros con el personal que lo deseara. Se van probando distintas modalidades. Con los alumnos es muy productivo el trabajo personalizado, en el recreo o cuando la docente a cargo del alumno lo crea necesario. Darle la posibilidad de explorar, investigar e ir formándose como usuario autónomo.
Atender a la diversidad, a los distintos tiempos de cada alumno, a sus intereses...
Parte del mobiliario, fue donado por amigos e instituciones a quién les manifestamos nuestro entusiasmo y ahora vamos por baúles para guardar material y además se usa como asiento, un atril para expresarse artísticamente, espejo y lo que se les ocurra!!!

“Intercambiamos ideas y material en calidad de préstamo con bibliotecas de jardines y escuelas primarias estatales y privadas. Pensamos, también, visitar otras bibliotecas e invitar a gente de la comunidad en general a nuestra escuela.....Lo importante de educar es valorar las posibilidades de cada persona y potenciarlas... Madre Teresa de Calcuta.” Nos termina diciendo Liliana que es maestra de Nivel Inicial y ha estudiado Asistencia Social.




viernes, 12 de noviembre de 2010

El hombrecito blanco y el misterio de las hadas









EL HOMBRECITO BLANCO Y EL MISTERIO DE LAS HADAS

"Trabajamos a tientas,
el universo es fluido y cambiante,
el lenguaje rígido"(1)
Jorge Luis Borges

Araceli Otamendi

Con la boca abierta, las luces prendidas -eran intensas-, la máscara blanca, la música funcional y elperfume del clavo de olor, resistía.

Como siempre, cuando iba al dentista. Esta vez era ella, una mujer, joven, unos treinta. Profesional, bajó mi asiento, no sé cómo hizo hasta que mi cabeza estuvo casi en línea paralela a la de mis pies. Me sentí frágil. Había llevado un libro de los impresionistas. Por suerte comparaban a unos con otros, pude leerlo en la sala de espera. Ahí estaban Monet, Cezanne, Pizarro, Gauguin, Van Gogh, Degas. Me había propuesto pensar en todos ellos y hasta me hice una promesa: pintar diariamente, como en otras épocas. Todo eso con tal de no volver a sentir el dolor, ese desgarro.

Ahora, estaba en manos de ella, de esa mujer bajita que me miraba mientras la luz de la lámpara del techo no se conmovía ante mis ojos.

Cuando aplicó la primera inyección de anestesia empecé a pensar en los nenúfares de Monet. Celestes, húmedos, flotan en el agua. A los pocos minutos ya estaba en un campo de trigo. En los siguientes, veía alas bailarinas de Degas moviéndose en la escena. Mezclé imaginariamente los colores en la paleta. Elamarillo de cadmio con el azul ultramar daba bien. mientras el rosa, mezcla de blanco y rojo púrpura, sería perfecto para la combinación que pretendía alcanzar. Cerraba los ojos y veía el lienzo y las pinceladas, lo haría con espátula, le daría intensidad, cuerpo a la materia.

Ella, la dentista era implacable. Me preguntó varias veces si se me había dormido la lengua. El cosquilleo era intenso, resignada afirmé con un leve movimiento de cabeza.

Afuera era un día lindo, de cielo azul y sol. Enfrente, a través del vidrio se veía un edificio, paredes grises yalguna ventana. Algunas plantas, donde sobrevivían algunas hojas y nuevos brotes saludaban desde elverde claro. Intenté pensar en eso: el renacimiento de las plantas, las hojas nuevas. El renacer de la vida. Quería olvidar el dolor de muelas.

La dentista arremetió nuevamente. No podía ver con qué instrumentos horadaba mi boca, mis dientes, mis encías. Mi pensamiento estaba fijo ahora en el río, en el agua.

Durante algunos momentos me detenía en el oleaje del Río de la Plata, era un día diáfano, el cielo limpio yazul. Algunos barcos navegaban. Tenían las velas desplegadas, multicolores, eran un buen espectáculo.

En otros, estaba frente a un manantial de agua cristalina.

Fue entonces cuando lo vi. Al hombrecito aquél, colgado del techo. Estaba ahí como un marciano, como un extraterrestre a punto de atacarme. Caería sobre mí esa extraña criatura de algún planeta. Elhombrecito, tan chico mirándome desde la lámpara del techo. Vestido de blanco, como un astronauta. ¿Por qué no iba a creer en eso? Si hasta Arthur Conan Doyle escribió un libro sobre las hadas y sus misterios. En resumen lo cuento: dos niñas pequeñas juegan en un jardín y ven unas hadas. Las fotografíany muestran las fotos a los adultos. Éstos las mandan a examinar. Las pruebas dicen que las fotos no están trucadas.

Durante años persiguen a las niñas infinidad de curiosos. Finalmente, una de las niñas, cuando llega a vieja, devela el misterio: las hadas eran figuras de papel recortadas. La otra, más crédula, sostiene la verdad, su verdad, ¿cuál es la verdad?: las hadas existieron, jugaban en el jardín y ellas las fotografiaron: eran verdaderas.

El hombrecito está a punto de lanzarse sobre mi cabeza, no puedo gritar, no puedo hacer nada en esta situación. sólo imaginar que ha venido de viaje para ayudarme. Para escapar de ahí, donde aprisionada, soy nada más que una boca donde la dentista sigue con su experimento.

El perfume del clavo de olor es persistente. Ahora entra una ayudante, es una mujer más joven todavía. La dentista se relaja. Los movimientos se hacen más suaves en mi boca. La ayudante comenta con minuciosidad un día de su vida, cuando llega a la casa y se pone a jugar con los hijos. Son niños, juegan en una terraza. El más chico riega las plantas, la niña juega en el agua de una pileta de plástico. Más tarde, los lleva al pelotero a jugar durante más de una hora, a perderse en un laberinto de esferas y colores. El relato fluye e inevitablemente, siembra anzuelos en el lecho de la memoria, desprende retazos de recuerdos. Ya casi está terminado, me dice la dentista con voz neutra.

Somos tres mujeres en un consultorio pequeño, el día es diáfano, de un azul intenso. Recuerdo momentos vividos como los que contó la ayudante, así, con mis hijos, cuando eran niños. Agradezco el recuerdo, la remembranza. El hombrecito no está más en el techo. Ha vuelto, seguramente a su lejano planeta. Quién sabe.

(1) de Epílogo, Historia de la noche, Jorge Luis Borges

(c) Araceli Otamendi

cuento publicado en "El baúl de los disfraces" de la Revista literaria "La Casa de Asterión"


http://casadeasterion.homestead.com/v7n25blanco.html


ilustración de Pilar Ribas Maura

domingo, 18 de abril de 2010

Los juguetes de Joaquín Torres García





Apuntes sobre Arte: Los juguetes de Joaquín Torres García

(Buenos Aires) Araceli Otamendi

En oportunidad de realizarse la muestra Aladdin. Juguetes transformables de Joaquín Torres García en el Malba (año 2007) pude ver un exquisito conjunto de juguetes de madera realizados por el artista.

Aladdin. Juguetes transformables, producida por el Museo Torres García de Montevideo, Uruguay. Curada por Jimena Perera y Alejandro Díaz, la muestra reúne un conjunto de juguetes en madera pintada, bocetos, documentos de época y un pequeño teatro, con escenografías, que el artista creó para narrar historias a sus propios hijos.

Además de ser un artista rigurosamente formado y orientador seguro en la disciplina del dibujo, Joaquín Torres García (Montevideo, 1874-1949) concretó en el diseño una de las bases definitorias de su Arte constructivo que se expresa también en sus publicaciones y en la realización de su Monumento cósmico para el Parque Rodó de Montevideo.



La creación de juguetes constituye uno de los capítulos más interesantes en la vida del artista uruguayo, artista clave de vanguardia latinoamericana e internacional, que además, se desempeñó como teórico y pedagogo buscando establecer un diálogo entre el arte y la infancia a través de formas, líneas, colores y movimiento.

Así como el pedagogo italiano Francesco Tonucci aconsejó no hace mucho tiempo en Buenos Aires: "los mejores juguetes para los niños son veinticinco kilos de barro"(1) Joaquín Torres García creía que los juguetes debían estimular la creatividad de los niños: "Voy a meter toda mi pintura en los juguetes; lo que hacen los niños me interesa más que nada; voy a jugar con ellos", afirmaba.

En oposición al juguete típico, frágil y antihigiénico, el artista uruguayo creó objetos de material noble y natural como la madera, desarmables y adaptables, que sirvieran a la necesidad didáctica de investigación psicológica y motriz del niño.

Torres García emprendió la producción de juguetes en Barcelona en 1918, donde constituyó la Sociedad del Juguete Desmontable junto a Francisco Ramblá, fabricante e industrial catalán. Allí realizó varias exposiciones de juguete y presentó la patente de su "invención para un sistema de balancines para movimientos oscilantes y de traslación", que genera el avance de los caballitos de balancines.

El juego como interpretación de lo real

El enfoque que expone Chateau: "...Se centra en el juego como actividad en la que el niño aprende y ejerce la interpretación de la representación del mundo. El autor se aproxima al juego como proceso de semiosis. Primero en la acción, luego en el gesto y finalmente en la palabra se van instaurando respectivamente los significados. El palo de escoba es lanza, fusil, caballo, etc. y en esta polivalencia del signo reside la capacidad de ir transfiriendo un significado a un comportamiento distinto cada vez, más fino e internalizado. Considera, además, que con el desarrollo del juego reglado, el niño aprende que la regulación del comportamiento posibilita el compartir y adquirir responsabilidad sobre la convención social. Pero también toma conciencia acerca de que las reglas son censuras, límites por lo que deberá controlar su voluntad en la relación con el grupo y el líder. (2).

© Araceli Otamendi

Bibliografía:

(1) Francesco Tonucci en Buenos Aires - nota de Araceli Otamendi, publicada en Archivos del Sur .

(2) Los secretos del juguete, Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano

Imágenes de Joaquín Torres García, muestra Aladdin. Juguetes transformables en el Malba.